Durante la pandemia, Camilla decidió descargar Tinder. Quería una relación seria y le pareció la única forma de conocer a alguien. Es atractiva, recibió más de mil matches la primera semana, y no supo qué hacer con eso. Fue a dos citas mediocres. Nunca más la usó.
Camilla trabaja en una consultora financiera en Tel Aviv. Vive en un mundo dominado por hombres, y los chicos se sienten intimidados por ella. Aunque muchos querrían invitarla a salir, pocos lo hacen. No tiene mucho tiempo para citas, y le gustaría conocer a alguien del mundo corporativo en el que se mueve.
Lo que buscaba era una plataforma que le permitiera filtrar matches potenciales con criterios reales — no infinitas opciones random.

